Cuando llega el momento de afrontar infinidad de cosas (que no queremos recordar a toda costa), éstas desafortunadamente se niegan a desaparecer y se impregnan de forma irremediable en las sabanas y almohadas del ayer y hoy, otras se encuentran regadas en la bañera transmutadas en gotas de agua que se tragan con facilidad para que finalmente las lleguemos a oler y a ver en la mierda de la taza del baño, pero por suerte sucede lo que naturalmente pasa con la mierda de uno mismo: no apesta, ni provoca asco o remordimiento alguno.
Nexos, no. 146, febrero 1990
El régimen mexicano en su dilema –Adolfo Gilly (Parte 1).
El general no le prestó atención a la maestría de la
respuesta, porque lo estremeció la revelación
deslumbrante de que la loca carrera entre sus males y
sus sueños llegaba a su fin. El esto eran las
tinieblas
“Carajos”, suspiró. “¡Cómo voy a salir de este laberinto!”.
Gabriel García Márquez, El general en su laberinto, 1989.
respuesta, porque lo estremeció la revelación
deslumbrante de que la loca carrera entre sus males y
sus sueños llegaba a su fin. El esto eran las
tinieblas
“Carajos”, suspiró. “¡Cómo voy a salir de este laberinto!”.
Gabriel García Márquez, El general en su laberinto, 1989.
1
La crisis de México se concentra en el reino de la política*. Se han convertido en una crisis de la conciencia nacional. Como en Checoslovaquia o en Alemania Oriental, en los albores de los años 90 el régimen político mexicano ha entrado en un fin de época irreversible: su prolongación indefinida es incompatible con la voluntad expresa de una sociedad en movimiento1.
Dos pilares del sistema político mexicano están cambiando rápidamente. Uno es económico, la relación entre el estado y determinadas ramas de la producción. El otro es social, la relación entre los empresarios, los trabajadores y el estado.
El estado está transfiriendo a los empresarios privados, mexicanos y extranjeros, empresas saneadas que ocupan posiciones estratégicas en la economía del país. Los casos más recientes y significativos, incluso por razones políticas e históricas, son la Compañía Mexicana de Aviación, la empresa minera Cananea –donde en 1906 comenzó la historia del moderno sindicalismo mexicano– y la empresa Teléfonos de México (Telmex).2
Estos traspasos van acompañados por una “desregulación” o flexibilización” generalizada de las normas laborales a través de la abrogación de partes sustanciales de los contratos colectivos de trabajo o del contrato mismo, para dejar paso a nuevas relaciones laborales menos protectoras y más competitivas.3 Una nueva Ley Federal de Trabajo, ahora en preparación,4 deberá generalizar estos cambios, dirigidos a crear condiciones más atractivas para promover un flujo de capitales extranjeros y un regreso de capitales nacionales que, según los planes del gobierno, deberían permitir afirmar una inserción exportadora del país en el mercado mundial sustentada ante todo en la competitividad de la industria manufacturera y no ya en el petróleo y otras materias primas.5
Dos pilares del sistema político mexicano están cambiando rápidamente. Uno es económico, la relación entre el estado y determinadas ramas de la producción. El otro es social, la relación entre los empresarios, los trabajadores y el estado.
El estado está transfiriendo a los empresarios privados, mexicanos y extranjeros, empresas saneadas que ocupan posiciones estratégicas en la economía del país. Los casos más recientes y significativos, incluso por razones políticas e históricas, son la Compañía Mexicana de Aviación, la empresa minera Cananea –donde en 1906 comenzó la historia del moderno sindicalismo mexicano– y la empresa Teléfonos de México (Telmex).2
Estos traspasos van acompañados por una “desregulación” o flexibilización” generalizada de las normas laborales a través de la abrogación de partes sustanciales de los contratos colectivos de trabajo o del contrato mismo, para dejar paso a nuevas relaciones laborales menos protectoras y más competitivas.3 Una nueva Ley Federal de Trabajo, ahora en preparación,4 deberá generalizar estos cambios, dirigidos a crear condiciones más atractivas para promover un flujo de capitales extranjeros y un regreso de capitales nacionales que, según los planes del gobierno, deberían permitir afirmar una inserción exportadora del país en el mercado mundial sustentada ante todo en la competitividad de la industria manufacturera y no ya en el petróleo y otras materias primas.5
*Agradezco a Kent Workcester sus comentarios y sugerencias sobre una primera versión de este trabajo. Fue escrito para el Journal of International Affairs, Columbia University, lo cual explica la conclusión de algunos datos ya conocidos por el lector mexicano, así como algunas referencias y notas al pie para el lector de Estados Unidos. He preferido, de todos modos, mantener la misma versión para su publicación en México. Serán incluidos en el libro La modernización de México, que reúne los trabajos del seminario internacional que, con este tema, organizó en noviembre pasado el Depto. de relaciones Sociales.
1 Adolfo Gilly, “Fin de régimen, fin de época”, nexos, enero 1989, no. 133.
2 Proceso, 26 de septiembre 1989, no. 673. Sobre teléfonos, ver The New York Times, 21 de septiembre 1989, Sobre Cananea, ver México Journal, vol. II, no. 49, 18 septiembre 1989 y Proceso, 28 agosto 1989 no. 669. Ver también Ilan Bizberg, “El caso Cananea”, Cuadernos de nexos, no. 16, octubre 1989 y Adolfo Gilly, “Cananea”, La Jornada, 26 agosto 1989.
3 Enrique de la Garza Toledo, ” Reconversión industrial y cambio en el patrón de relaciones laborales en México”, ponencia presentada en el Seminario Internacional “La modernización de México”, Universidad Autónoma Metropolitana, 9-11 noviembre 1989; Adolfo Gilly, Nuestra caída en la modernidad, Joan Boldó i Climent Editores, México, 1988, cap. III, “Flexibilidad, o el asalto contra el trabajo” y Esthela Gutiérrez Garza (ed.), Reconversión industrial y lucha sindical, Fundación Friedrich Ebert, México, 1989. Ver también Enrique de la Garza, “¿Quién ganó en Telmex?” y Asa Cristina Laurell, “Sicartsa: la esencia de la modernización salinista”, El Cotidiano, Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, noviembre-diciembre 1989, no. 32.
4 Enrique de la Garza, “Transformaciones del modelo contractual en México”, Trabajo, Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, octubre-diciembre 1989, no. 1; “Legislación laboral: un diálogo de sordos”, entrevistas a empresarios, dirigentes obreros y abogados sobre las reformas a la legislación laboral, Trabajo, cit.; Néstor de Buen, “El convenio de modernización en Teléfonos de México”, El Cotidiano UAM-A, julio-agosto 1989, no. 30; Jesús Campos Linas, abogado del Frente Nacional de Abogados Democráticos, entrevista en México Journal, vol. II, no. 41, 24 julio 1989. Un resumen de la discusión en México sobre la nueva legislación laboral en Graciela Bensusan, “El cambio en las relaciones laborales: hacia una nueva regulación”, ponencia en el Seminario Internacional “La modernización de México”, UAM, 9-11 noviembre 1989. Ver también Saúl Escobar, “Estado y sindicatos”, ponencia en el mismo seminario.
5 Ver, entre la abundante literatura al respecto, José Valenzuela Feijoo, El capitalismo mexicano en los ochenta, Ediciones Era, México, 1986; Miguel Angel Rivera, Crisis y reorganización del capitalismo mexicano, Ediciones Era, México, 1986; Adolfo Gilly, Nuestra caída en la modernidad, cit., 1988; Stephen Quick, “Mexico’s Macroeconomic Gamble”, ponencia en la conferencia “México: Contrasting Visions”, Columbia University, 25 abril 1989; Jordi Micheli, “La reconversión en la empresa privada: apuntes de una trayectoria hacia el mercado”, ponencia en el Seminario Internacional “La modernización de México”, UAM, 9-11 noviembre 1989. Sobre el petróleo, un análisis actualizado y exhaustivo en Francisco Colmenares, “La reestructuración de Pemex en los ochentas”, ponencia en el mismo seminario. Sobre los procesos de privatización en la industria petrolera, Ignacio Rodríguez Reyna, “La privatización de la petroquímica básica”, El Cotidiano, UAM-A, mayo-junio 1989, no. 29 y Daniel Molina, “Pemex: la privatización de facto”, El cotidiano, UAM-A, noviembre-diciembre 1989, no. 32. Sobre el cambio de relaciones laborales en el nuevo contrato colectivo petrolero, Salvador Corro, “Los petroleros en manos de la empresa”, Proceso, 31 julio 1989, no. 665.
Publicado en Otras voces antañas
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